domingo, 22 de mayo de 2016

Encuentro #10

Por ser inicio de período, los estudiantes comenzaron a leer la nueva obra literaria, por lo cual, en este día correspondió realizar el informe escrito de ésta. Me cuestioné en un primer momento por el tipo de preguntas establecidas por el docente, todas eran de corte literal con eventos muy puntuales de la obra, por eso, los estudiantes se sintieron abrumados y confundidos. Al finalizar la evaluación, el profesor me pidió el favor de que le ayudara a calificar. Efectivamente todos los estudiantes sacaron 1.0 (sin derecho a recuperación)

Después de la prueba, se repartieron unos talleres que los estudiantes debían trabajar individualmente y, de nuevo, surgió un cuestionamiento en cuanto a la manera en la que el docente evade las preguntas de los estudiantes y la forma en la que éste los llama "vagos" por el hecho de acercarse a mí a expresarme sus dudas.

Reflexión: para el diseño de una prueba, un docente debe tener especial cuidado y evaluar, primero, la viabilidad y la validez de llevarla a cabo, no hacerla sólo por "corchar" o por llenar la planilla de 1.0, sino porque sea una manera de consolidar lo aprendido y, verdaderamente, dar cuenta de ello en la prueba, no que el estudiante tenga que ceñirse, simplemente, a una respuesta cerrada que el maestro elige, además, se supone que en los grados 10° y 11°, la competencia que deben desarrollar los estudiantes, debe estar encaminada al pensamiento crítico y no a la memorización, no a cerrare a elegir una respuesta de la que, muchas veces, no hay consciencia ni aprendizaje.

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