A causa de una celebración religiosa (Miércoles de Ceniza), nos dirigimos a la capilla y al regresar al aula y al percatarse de que no todos se han impuesto la cruz, comienzan a cuestionarse por sus creencias religiosas. Para ese momento, la profesora me comenta que este grupo cuenta con cinco alumnos hiperactivos y uno con síndrome de Asperger, pero que lo único que cambiaba en comparación con los oros estudiantes era la forma de calificar, lo que me lleva a pensar que la docente no está realmente capacitada para afrontar estas problemáticas.Reflexión: con esta docente en particular, me doy cuenta de lo poco conveniente que es darle extrema confianza a los estudiantes, pues, a su edad, sus emociones están desbordadas y se tornan un poco molestos e intensos... en ocasiones irrespetuosos.
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